
¿Cómo aflojar un tornillo o una tuerca oxidada?
Un tornillo que no gira o una tuerca trabada por el óxido pueden convertir una reparación sencilla en un problema. Forzar la pieza con la herramienta equivocada puede redondear sus bordes, dañar la rosca o incluso romper el tornillo.
Antes de aplicar más fuerza, conviene preparar la pieza, utilizar un producto adecuado y probar algunos métodos que faciliten el trabajo.
¿Por qué se traban los tornillos y las tuercas?
El óxido aparece cuando el metal se deteriora por la acción de la humedad y el oxígeno. Con el tiempo, la corrosión puede dificultar el movimiento de las piezas y hacer que la rosca quede prácticamente bloqueada.
También puede ocurrir que una unión esté demasiado ajustada, que tenga suciedad acumulada o que se haya utilizado un fijador de roscas.
Identificar la causa ayuda a elegir la mejor forma de actuar.
Paso 1: limpiá la zona
Antes de intentar aflojar la pieza, retir á la suciedad y el óxido suelto que puedas eliminar sin dañar el conjunto.
Podés utilizar un cepillo adecuado para limpiar alrededor de la tuerca y dejar expuesta la unión. Esto también facilita que el lubricante llegue a la zona donde se necesita.
Si la pieza está muy deteriorada, revisá si todavía tiene suficiente material para soportar el esfuerzo de una llave.
Paso 2: aplicá un lubricante penetrante
Cuando el problema está relacionado con la corrosión, un lubricante penetrante puede ayudar a aflojar la unión.
En Kroser podés encontrar el JIMO Penetrante en aerosol de 400 cc, indicado para aflojar tuercas y tornillos engripados, además de lubricar otras piezas mecánicas.
Podés consultar el producto acá: https://www.kroser.com.uy/catalogo/jimo-penetrante-aerosol-400cc-2-n-a_890JP400_890JP400
Aplicá el producto sobre la unión siguiendo las instrucciones del envase y dejalo actuar durante el tiempo recomendado. En piezas muy oxidadas puede ser necesario repetir la aplicación.
Evitá que el lubricante entre en contacto con superficies donde pueda generar un riesgo, como frenos, correas o componentes eléctricos. Trabajá en un lugar ventilado y mantené el aerosol alejado de llamas y fuentes de calor.
Paso 3: elegí la herramienta adecuada
Una vez que el lubricante haya actuado, seleccioná una herramienta que encaje correctamente en la pieza.
Según el tipo de unión, podés utilizar una llave combinada, una llave fija o una llave de tubo con el dado del tamaño correspondiente.
En Kroser hay llaves combinadas HARDEN de diferentes medidas. Podés ver, por ejemplo, la llave combinada de 17 mm: https://www.kroser.com.uy/catalogo/llave-combinada-17mm-harden-n-a_86542117_86542117
La medida debe coincidir con la tuerca. Una llave demasiado grande o mal colocada puede resbalar y redondear los bordes.
Paso 4: aplicá fuerza de manera progresiva
Colocá la llave hasta que encaje completamente y aplicá una fuerza controlada y constante.
No hagas movimientos bruscos ni utilices extensiones improvisadas para multiplicar la fuerza. Si la pieza no cede, detenerse y volver a aplicar lubricante puede ser más efectivo que seguir forzando.
En algunos casos, intentar un movimiento muy pequeño en ambos sentidos puede ayudar a liberar la unión, siempre que la pieza y el conjunto permitan hacerlo sin riesgo.
Si la cabeza del tornillo empieza a deformarse, la llave resbala o la pieza parece estar a punto de romperse, no sigas insistiendo.
¿Qué hacer si la cabeza del tornillo está desgastada?
Cuando la cabeza está redondeada o dañada, el problema no es solamente el óxido: también puede ser difícil conseguir un buen agarre.
En ese caso, evitá seguir utilizando una herramienta que ya no encaja correctamente. Según el tipo de tornillo, puede ser necesario utilizar una punta extractora o una herramienta específica para retirar tornillos dañados.
Si la pieza es importante o está en un conjunto delicado, conviene recurrir a un profesional antes de provocar daños mayores.
¿Sirve aplicar calor para aflojar una tuerca oxidada?
En algunas reparaciones mecánicas se utiliza calor para facilitar el desmontaje, pero no es una solución adecuada para cualquier situación.
Puede dañar componentes cercanos, afectar pinturas o juntas y provocar incendios si hay lubricantes penetrantes u otros materiales inflamables. Nunca apliques calor sobre una pieza recién tratada con un aerosol inflamable.
Para trabajos domésticos, es preferible comenzar con limpieza, lubricante y una herramienta del tamaño correcto. Si el calor fuera necesario, lo recomendable es que lo evalúe y realice una persona con experiencia y con las precauciones correspondientes.
Cómo prevenir que las piezas vuelvan a trabarse
Cuando termines la reparación, limpiá los restos de óxido y revisá el estado de las roscas. Si la pieza está muy deteriorada, puede ser más seguro reemplazarla.
En mecanismos expuestos a la humedad, utilizar la protección adecuada y realizar mantenimiento periódico ayuda a reducir la corrosión. El producto que utilices debe ser compatible con la aplicación: no todos los lubricantes sirven para todas las piezas.
Una reparación más fácil empieza por no forzar
Si una tuerca o un tornillo está trabado, no siempre necesitás aplicar más fuerza. Limpiar la zona, usar un lubricante penetrante y elegir la llave adecuada suele ser un buen punto de partida.

